(14/2/2002 - 3/12/2021)

Biografia de Àlex Durà Díez

Desde su llegada al mundo, un 14 de febrero de 2002, quedó claro que Àlex era pura fuerza y energía: lloraba y comía como si no hubiera un mañana. Poco a poco comprendió -no sin ayuda- que la energía, sin control y estrategia, se echaba a perder. Entonces, empezó a mirar y escuchar con atención para aprender. Es así como atesoraba éxitos en todos los ámbitos de su vida: deportivo, académico y afectivo. Sí, también y sobre todo el afectivo, porque Àlex, que corría para beberse la vida con ansia, sabía parar en seco cuando alguien sufría, sentarse a su lado, mirar con empatía, acompañar, ayudar, aportar sensatez y ternura. Abrazaba y besaba con todo el cuerpo y toda el alma. Amor en estado puro. No un amor ingenuo, sino consciente, viendo a la persona tal como era, con sus defectos y virtudes, y la acompañaba, a veces con silencios meditados, y a veces aportando palabras llenas de cordura. Todo, siempre con la alegría y el humor que lo caracterizaban y con los cuales, a menudo, conseguía desactivar conflictos.

Si durante la niñez desarrolló especialmente la parte física y deportiva, entregándose con pasión en el campo de fútbol, la adolescencia -al contrario de lo esperable- fue una etapa de un aprendizaje más intelectual y espiritual. Sin dejar de lado la alegría y fina ironía que lo caracterizaban, empezó a analizar más profundamente el mundo que lo rodeaba y las diferentes actitudes de la gente a la hora de situarse en la vida. Tenía claro que, como en el juego, tenemos que hacer la mejor partida posible con las cartas que nos han tocado, evitando el victimismo y respetando los derechos de los otros, así como los límites del planeta. Haciendo suyos los valores aprendidos en la familia y la escuela, se comprometió con proyectos de voluntariado, para ser feliz haciendo felices a los demás.

La familia paterna y su hermano le transmitieron el gusto por la fotografía, pero fue su capacidad para mirar y ver lo que otros no vemos, lo que hizo que convirtiera la imagen en lenguaje propio para comunicar, denunciar, descubrir y crear. Ya durante los años de la Secundaria dedicaba muchas horas a hacer fotos y editarlas para sacar la mejor versión. La serie Breaking Bad lo atrapó y de ella aprendió mucho sobre comunicación audiovisual. Seguro que la determinación y fortaleza del protagonista ante su enfermedad también le sirvieron de referente cuando, al acabar 1o de Bachiller, lo tuvieron que operar de un quiste en el riñón, que resultó ser un sarcoma de Ewing. Al salir de la consulta donde le anunciaron el diagnóstico y preguntarle cómo se sentía, contestó: “Bueno, en África se mueren de hambre...”

Todos contamos en nuestras vidas con diferentes tipos de personas para poder elegir modelos de afrontamiento. Como decía Viktor Frankl, filósofo sobre el cual realizó un trabajo en la escuela, “a un hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: su última libertad, la de escoger la actitud que tiene que adoptar ante cualquier circunstancia, la de escoger su propio camino.” Al diagnóstico siguieron dos años y medio de quimioterapia, radioterapia e intervenciones, con nueve meses de tregua en medio. Durante ese tiempo, Àlex escogió atravesar el camino de pie, con toda la dignidad posible, sin victimismo, tratando siempre a todo el mundo con amabilidad y, como diría Luther King, plantando cada día su árbol, sin plantearse lo que llegaría al día siguiente.
Con esa actitud, sacó 2º de Bachiller con MH y las Pruebas de Acceso en la Universidad, también con resultados excelentes, le permitieron entrar a la UPV para cursar el primer año del grado de Diseño y Tecnologías Creativas. Los últimos años de vida los pasó disfrutando, como siempre, con toda la intensidad que podía, del momento presente, de la naturaleza, de estar con sus seres queridos (novia, amistades, familia, profesores, compañeros...), así como haciendo fotos y videos que publicaba en sus cuentas de Instagram (@alexpresartee, @aleexitoo__) y de Youtube. Con un gran espíritu de trabajo e iniciativa, realizó algunos servicios profesionales para una marca de ropa sostenible, Clotsy, con cuyo proyecto se sintió identificado y para algunos grupos musicales que, después de ver sus fotos de conciertos a los cuales fue como espectador, decidieron facilitarle el paso de prensa para sucesivos espectáculos. Si la vida de Àlex ha sido digna de ser “contemplada”, en el sentido más espiritual del término, consideramos que su obra audiovisual, también. Esta exposición es una manera de transmitir parte de un legado que pide luz.

“Ya solo me queda proteger lo que me dejaste. Y creer, que todo está por hacer. Puedes irte tranquilo, estaremos bien. Toda la vida que dejas vive en mí” (Txarango)